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La sabiduría de la calle

  • Foto del escritor: En Línea de Batalla
    En Línea de Batalla
  • 22 nov 2017
  • 2 Min. de lectura

LA SABIDURÍA CLAMA EN LAS CALLES 1:20–30

Pasaje paralelo: 8:1–21

En este contexto, la sabiduría se presenta en forma personificada. Clama en las calles, en las plazas, en los lugares principales de reunión y en las entradas de la ciudad (1:20–21). Su llamado se hace en lugares públicos, no en los centros académicos.

La sabiduría se ofrece a todo el mundo y ella misma toma la iniciativa en ofrecerse.

Su invitación se dirige a los simples, los burladores y los insensatos. Es evidente que cada uno tiene su tendencia bien arraigada en su modo de actuar. Los simples aman la simpleza; los burladores desean mofarse de otros y los insensatos aborrecen la ciencia (1:22). La sabiduría pregunta: “¿Hasta cuando?” Ella exhorta a todos a escuchar su reprensión y agrega:

“HE AQUÍ YO DERRAMARÉ MI ESPÍRITU SOBRE VOSOTROS, Y OS HARÉ SABER MIS PALABRAS” (1:23).

¡Qué invitación más gentil! Seguramente todo el mundo responderá en forma afirmativa.

Pero no es así, sólo lo hacen unos pocos (1:33).

Los simples, los burladores y los insensatos desprecian su oferta para seguir en sus malvados caminos (1:24–25).

La sabiduría toma en cuenta el rechazo. Dice que llegará el momento en que los que la despreciaron experimentarán calamidades, y ella se reirá (1:26); llamarán, pero no responderá (1:28).

El colmo del desprecio se encuentra en las palabras siguientes: “… ABORRECIERON LA SABIDURÍA, Y NO

ESCOGIERON EL TEMOR DE JEHOVÁ” (1:29).

La retribución divina es evidente en los vv. 31–32. “Comerán del fruto de su camino, y serán hastiados de sus propios consejos. Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder”.

La invitación permanece abierta para los que oyen (1:33a): habitarán confiadamente, y vivirán tranquilos, sin temor del mal (1:33b-c).


 
 
 

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