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“PORQUE JEHOVÁ AL QUE AMA CASTIGA” (Proverbios 3:12)

  • Foto del escritor: En Línea de Batalla
    En Línea de Batalla
  • 29 nov 2017
  • 2 Min. de lectura

Nos cuesta poder entender, un amor severo, cruel, duro, que no se ajusta a nuestros intereses.

Amonestación a temer a Jehová y no ser sabio en su propia opinión Proverbios 3:7–8

Conviene al joven que ha adquirido un poco de sabiduría recordar que la fuente de la sabiduría es Dios mismo. De otra manera, corre el riesgo de enorgullecerse, creyendo que su sabiduría es innata. Siendo que el temor de Jehová es el principio de la sabiduría, la de él aumentará si sigue temiendo a Dios y apartándose del mal (Proverbios 3:7). Tal conducta será recompensada por el Señor. Además, será como medicina a su cuerpo y refrigerio para sus huesos. La salud en los huesos se menciona varias veces en Proverbios (Proverbios 3:8; 12:4, 15:30 y 17:22).

La buena conducta le hace a uno sentirse mejor, aun cuando padezca enfermedades. Por otra parte, la mala conducta carcome al individuo como un cáncer.

Amonestación a honrar a Jehová con sus bienes Proverbios 3:9–10

Entre las muchas ofrendas que los israelitas debían presentar se incluían las primicias (Deuteronomio Proverbios 26:1–3, 9–11). Salomón amonesta a su hijo a honrar a Jehová con sus bienes y le promete graneros y lagares llenos de la abundancia que Dios provee a los que le honran. El Nuevo Testamento contiene instrucciones parecidas (2 Corintios 9:6).

Estas promesas son bellas, y estimulan la fe de los hijos de Dios, pero no se puede reclamar prosperidad material por obedecer al Señor. El caso de Job comprueba esto. Era un hombre piadoso y justo que perdió todo lo que tenía y recibió abundancia de bendición espiritual por su fidelidad a Dios en medio de las pruebas.

DEBEMOS OFRENDAR NO PARA RECIBIR, SINO COMO ACCIÓN DE GRACIAS AL SEÑOR

POR SUS BENDICIONES.

Amonestación a no menospreciar el castigo de Jehová Proverbios 3:11–12

Hay dos instrucciones acerca del castigo de Dios.

El hijo no debía menospreciar ni fatigarse del castigo y corrección del Señor (Proverbios 3:11).

Un buen padre no castiga por gusto ni para destruir a su hijo. Así es Dios para con nosotros y debemos recibir su disciplina con una buena actitud aun cuando no entendamos todas sus razones. Allí mismo se nos da el motivo. El castigo es evidencia del amor de Dios. Él castiga al que ama como hace el padre con el hijo a quien quiere (Proverbios 3:12). Hebreos 12:5–11 nos proporciona una enseñanza más amplia acerca del tema de la disciplina. Allí se nota que es una prueba de que uno es hijo de Dios; él castiga a quien ama, y el que queda sin castigo no es su hijo.

“PORQUE JEHOVÁ AL QUE AMA CASTIGA” (Proverbios 3:12).


 
 
 

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