«MI ALMA TIENE SED DE DIOS»
- En Línea de Batalla

- 13 nov 2018
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Actualizado: 14 abr 2020
La afirmación inicial del salmo, que se presenta con una imagen que proviene de la naturaleza y del mundo animal, revela los anhelos más hondos y sinceros del poeta (v. 1). Como los ciervos buscan las corrientes de aguas, que son indispensables para vivir de forma saludable, refrescante y balanceada, así el «alma» del salmista, que identifica su vida completa, desea la presencia y el favor divino. La sed espiritual del salmista se revela en esta imagen, su anhelo de Dios se manifiesta en esta idea, su necesidad de la presencia divina se presenta en los versículos.
Luego de la declaración poética inicial se explica su intensión teológica. ¡El salmista tiene sed de Dios! Sin embargo, cualquier divinidad no puede mitigar su sed. Su «alma», es decir, su existencia total demanda la presencia del «Dios vivo», que es una forma de contraponer al Señor del salmista con las divinidades paganas, que no tienen vida ni poseen la indispensable capacidad de movimiento que producen bienestar.
La pregunta retórica en torno a llegar ante la presencia de Dios (v. 2), puede ser una referencia al Templo, y expresa el deseo ardiente del salmista de regresar a la Casa de Dios y participar de sus actividades litúrgicas. La pregunta también puede traducirse como «¿Cuándo iré a ver el rostro de Dios?» (Sal 27:4).
La lejanía del Templo y la incapacidad de participar en sus festivales le hacen llorar, «sus lágrimas fueron su pan de día y de noche» (v. 3). Del símil del agua viva el poeta se mueve a la metáfora de las lágrimas continuas. Al percatarse de esa dolorosa realidad, las personas que le rodean le preguntan: «¿Dónde está tu Dios?» (v. 3), que era una manera de reprochar su fidelidad, una forma de criticar su devoción. La pregunta, en efecto, transmite implícitamente el sarcasmo de las personas infieles que critican al pueblo de Dios cuando pasan por alguna tribulación o cuando no les va bien en la vida (Sal 79:10; 115:2; Jl 2:17; Miq 7:10). El interrogante, además, puede revelar el contexto histórico del salmo, pues en el exilio, se pensaba, que el Señor les había abandonado.






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