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En defensa del ministerio o función

  • Foto del escritor: En Línea de Batalla
    En Línea de Batalla
  • 31 mar 2021
  • 3 Min. de lectura

Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios para servir a las mesas. Hechos 6.2

Cualquiera de nosotros que hemos estado un tiempo en el ministerio o dedicados a una función sabemos exactamente de que está hablando este pasaje.



¿Cuántas veces? Nos hemos vistos en vueltos


En repartir nuestro esfuerzo entre varios proyectos a la vez, porque la demanda del trabajo es mayor que la mano de obra disponible.

Esta realidad es una constante dentro de la congregación local, y requiere que la persona tenga muchos talentos, ocupados en una diversidad de actividades.


Los apóstoles se encontraron rápidamente envueltos en una situación similar. Como podría pasarnos a nosotros hoy en día, dentro de nuestras funciones tanto de hogar como de trabajo.


Las necesidades de un creciente número de personas que se adherían a la iglesia y que recibían alimentos los había llevado a estar cada vez más ocupados en el tema de la distribución de la comida.


El trabajo debía ser organizado, las dificultades debían ser superadas y los nuevos desafíos necesitaban ser encausados.


No daban abasto con la incesante lista de cosas para hacer.


En medio de todo esto, sin embargo, pudieron detenerse para evaluar lo que estaba ocurriendo.


Al igual nosotros debemos de pararnos muchas veces para evaluar los resultado y no perdernos por muy


Envueltos en un proyecto por demás loable y necesario que fuese, estaban desatendiendo su verdadero llamado o función, que era el caso de los discípulos el de dedicarse a la oración y la Palabra.


A nuestros oídos mezquinos, el comentario de los apóstoles suena un tanto elitista.


Muchas veces he escuchado a personas decir que ellos no deseaban ensuciarse las manos con trabajo que consideraban por debajo de su verdadero lugar dentro de la congregación.


Nada podía estar más lejos de la verdad.


Los apóstoles no estaban diciendo que servir las mesas era un trabajo poco digno de sus habilidades.


Lo que estaban diciendo es que ellos estaban siendo infieles a su llamado por enredarse en cosas a las cuales no habían sido llamados.


Dice la escritura hágase todo decentemente y en orden: 1Co 14:40 pero hágase todo decentemente y con orden.


La decisión de buscar diáconos fue una disciplina admirable.


En medio de la vorágine del ministerio no habían perdido la capacidad de mantener el ojo puesto sobre el objetivo principal de su llamado.


Esto mismo paso a Moisés: Éxodo 18,


El hecho es que si Dios nos ha llamado a hacer cierta tarea, toda otra actividad -por más santa y noble que sea- es una distracción de nuestra verdadera vocación. No perdamos en el enfoque.


En el caso de los apóstoles, había muchos que podían servir las mesas. (pero no todos podían ser apóstoles)

Pero las tareas de velar por la congregación y enseñar los principios eternos de la Palabra, no podían ser delegadas a otros, porque habían sido encomendadas a ellos.



Y estos que servirían a las mesas probablemente, lo podían hacer con mayor gracia y eficacia que los apóstoles. Cada uno en su función.



La historia identifica uno de los problemas que más frecuentemente que enfrentamos todos: convertirse en una persona que hace de todo, pero no apunta a nada.


Zoila: que barre, la que recoge la ofrenda etc.


Enredarse en muchas actividades de la vida pueden llevarte a la pérdida del sentido de dirección en el trabajo que tienes que realizar con los tuyos..


Las muchas actividades, no necesariamente son una señal de que el pueblo está avanzando hacia un objetivo puntual. A veces no es más que la evidencia de que están bien perdidos.

Para pensar:

¿Sabe cuáles son sus dones principales?

¿En qué ministerio debería estar utilizando estos dones?

¿Cuánto tiempo está invirtiendo en este ministerio?

¿Qué pasos prácticos puede tomar para mejorar su rendimiento?



Hch 6:1 En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.

Hch 6:2 Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas.

Hch 6:3 Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.

Hch 6:4 Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.

Hch 6:5 Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía;

Hch 6:6 a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.

Hch 6:7 Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.


Exodo 18: 13

Deutoronomio 1

 
 
 

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